Cirugía Reconstructiva de OrejaCirugía Reconstructiva de Oreja es el tratamiento para la Microtia (malformación congénita poco desarrollada del pabellón auricular u oreja) y Anotia (ausencia total de la misma). La microtia puede ser unilateral (un solo lado) o bilateral (afecta a ambos lados), puede o no acompañarse de algún grado de compromiso de la audición y del tamaño y crecimiento de la cara.
En algunos casos es debido a razones hereditarias o familiares, pero en muchos otros, no hay una causa aparente.
Es común para el cirujano plástico verse frente a pacientes que consultan solicitando la solución a su deformidad.
Debido a su situación expuesta en la cabeza, la oreja, es un órgano susceptible de sufrir múltiples traumas e incluso pérdida; así mismo, es asiento de neoplasias malignas, carcinomas y melanomas que igualmente finalizan en amputación.
Fuera de estas razones, la ausencia congénita del pabellón auricular es la segunda malformación facial de origen congénito más frecuente después del labio y paladar fisurados.

Cirugía Reconstructiva de Oreja

No se recomienda someterse a esta Cirugía en el caso de que el niño no esté disgusto con sus orejas. ¿Por qué? Pues sencillamente, por que aparte de todos los riesgos que implica entrar en quirófano, al anunciarle al niño la posibilidad de una intervención, tal vez, le dé una importancia que hasta entonces no había, y el problema comience a acrecentarse, puesto que él realmente se dé cuenta y su autoestima se vea más condicionada por la opinión de los demás.

En el caso de que lo anterior ocurra, y que el niño sufra acoso o burlas de sus compañeros, se producirá un daño psicológico. Si este daño es realmente causado por sus orejas, y el complejo que estas crean, y así es evaluado por un profesional, esto puede derivar en que la seguridad social se haga cargo de la intervención. También puede ocurrir en el caso de que sea una malformación de gran magnitud, aunque por regla general, no suele ocurrir que sea el Estado quien se haga cargo de los costes de la intervención.

Aparte de la historia clínica y de la exploración realizada durante la primera consulta y de posibles exámenes complementarios individuales, se debe realizar un análisis de sangre como ante cualquier intervención quirúrgica. Puede estar indicado realizar un electrocardiograma y/o una radiografía de tórax en pacientes de más de 35 años, o en fumadores.

Al menos 15 días antes de la intervención, debe abstenerse de tomar medicamentos que contengan ácido acetilsalicílico o salicilatos {Aspirina® o sus derivados}, ya que favorecen el sangramiento quirúrgico y la formación de hematomas postoperatorios. También tienen este efecto los antiinflamatorios, la Vitamina E y el aceite de Onagra. Si necesita tomar alguna medicación, consúltenos antes de hacerlo. El día que se le haya señalado para la intervención, deberá acudir en ayunas, es decir, sin haber tomado ningún alimento -ni siquiera agua-, desde al menos 8 horas antes de la intervención. No debe aplicarse lociones o cremas de belleza, facial ni corporal, maquillaje, lápiz de labios y ojos, así como laca de uñas: lleve las uñas sin pintar. Se recomienda abstenerse de consumir bebidas alcohólicas desde tres días antes de la intervención.

Si es Ud. fumador/a, debería interrumpir el consumo de tabaco también 6 días antes de la intervención, aunque lo ideal es dejar de fumar completamente al menos un mes días antes de la operación.

La Cirugía Reconstructiva de Oreja se realiza desde los seis o siete años y tiene 4 etapas principales:

  • Construcción de un molde de cartílago tomado de las costillas.
  • Construcción del lóbulo.
  • Separación de la parte posterior de la oreja con injertos de piel.
  • Construcción de una depresión que simula el orificio o conducto auditivo y la elevación antes de su entrada. (Trago)
  • Prácticamente en ningún caso se recomienda reconstruír un verdadero conducto ya que las desventajas de esta cirugía suelen ser mayores que las ventajas.
  • En ningún caso se usan costillas o cartílagos de donantes.
  • Se están adelantando estudios para usar implantes o elementos diferentes a la costilla pero aún tienen poca aplicación.

En adultos, esta intervención se puede realizar bajo anestesia local, con o sin sedación. En caso de niños, con frecuencia hay que considerar la conveniencia de utilizar anestesia general. Este tipo de anestesia, realizada por un anestesiólogo competente, con monitorización constante (seguimiento electrocardiográfico, de tensión arterial, saturación de oxígeno en sangre y control respiratorio) y en un hospital moderno y bien dotado, ofrece los máximos índices de seguridad.

Las estructuras delicadas del pabellón auricular exigen una técnica cuidadosa realizada con calma, de modo que la intervención requerirá alrededor de 40 minutos por cada lado. Sin embargo, el tiempo de permanencia en quirófano será mayor por los preparativos previos a la intervención, como son preparación del campo quirúrgico, colocación de paños, infiltración de anestésico local, colocación de vendajes, etc.

Una vez dado/a de alta, deberá acudir a consulta en los tres primeros días, para controlar nuevamente el vendaje. Este vendaje debe cuidarse, evitando deformarlo o moverlo para que la oreja cure en una posición óptima. Durante este tiempo no se podrá mojar la cabeza y deberá acudir a alguna revisión adicional para vigilar la correcta posición del vendaje.

Evite los ambientes demasiado calurosos. Conviene que no sude para que el vendaje permanezca seco y bien modelado. Por lo demás, puede hacer una vida normal. El vendaje se retirará entre el quinto y el décimo día después de la intervención. Las suturas cutáneas pueden ser retiradas entre los días 7º y 14º. Una vez retirado y si el/la paciente no lo hizo ya anteriormente, puede reanudar totalmente su vida normal sin llevar ningún apósito. Sólo recomendamos colocar por las noches una cinta de tenis floja, para evitar que durante el sueño llegue a doblarse la oreja hacia adelante por algún movimiento involuntario.

Esta precaución conviene mantenerla por un par de semanas. No debería someter las orejas a traumatismos hasta que no hayan transcurrido al menos 6 meses de la operación. Es normal que durante los primeros días o semanas haya alguna hinchazón (edema), que disminuirá con el tiempo. Mientras persistan cardenales no debe tomar el sol en las orejas. La exposición al sol -o a rayos UVA- sobre cardenales puede producir manchas muy duraderas.

El postoperatorio es habitualmente indoloro, aunque sí puede notar dolor al tacto. Sin embargo, cualquier dolor puede ser tratado con analgésicos que le permitirán tener un postoperatorio confortable. Habrá también alguna molestia (presión, picor) causada por el vendaje.

Al principio, los/as pacientes que usen gafas deberán evitar el contacto prolongado de la patilla de las gafas con la región posterior de la oreja. Puede ser conveniente acolchar las patillas con un trozo de gasa durante unas semanas, hasta que la cicatriz sea más estable y menos sensible a la maceración por contacto. Es posible que note cierto acorchamiento en las orejas, que tardará unas semanas en normalizarse.

Los candidatos ideales para la otoplastia son aquellos individuos con orejas grandes o protuberantes, lóbulos agrandados, orejas caídas (con las puntas que se pliegan hacia abajo y sobresalen hacia adelante), orejas en coliflor u otros problemas que afectan el aspecto de las orejas.

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