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El láser, el mejor aliado para una liposucción menos invasiva

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Si este año te planteas una intervención corporal, este es el mejor momento para empezar. El lipoláser permite eliminar grasa localizada de forma poco agresiva

La liposucción es la segunda intervención de cirugía estética más demandada en nuestro país, solo por detrás del aumento de mamas, según SECPRE. Sin embargo, esta técnica quirúrgica, cuyo origen se sitúa en Francia en los años 20 del siglo pasado, que consigue una remodelación corporal -¡recordemos que no adelgaza!- no resulta precisamente atractiva.

Su posoperatorio, que puede extenderse hasta un mes (con fajas compresoras, masajes drenantes, dolor localizado y hematomas…), y la agresividad de la técnica, sigue echando para atrás a muchos pacientes. Sin embargo, la introducción de otras tecnologías coadyuvantes está cambiando el panorama. El láser, que sirve mucho más que para la depilación, es el mejor ejemplo. El procedimiento es similar –extraer la grasa de la zona tratada con una cánula–, pero la aplicación previa de esta energía hace que todo sea más llevadero.

¿En qué consiste?

En realidad, se trata de una liposucción asistida por láser, es decir, combina ambas técnicas. Primero, tras el diseño de la zona a corregir y la anestesia local con sedación, se aplica el láser a nivel subdérmico. “Para que el lipoláser (o laserlipólisis) sea exitoso conviene aplicar dos longitudes de onda diferentes. Esto permite una destrucción eficaz de la grasa y la corrección de la flacidez, sin un aumento excesivo de temperatura que pueda dañar la piel”, explican los expertos

Es decir, por un lado se consigue derretir la grasa por su alteración térmica, algo que hará más sencilla, menos agresiva y más rápida (menos de dos horas) su posterior extracción con cánula. Pero, además, cuando se aumenta la longitud de onda, y también la temperatura, “se promueve un tensionado cutáneo inmediato”. De tal manera que se evita la aparición de flacidez o de irregularidades, frecuente tras la ‘lipo’ clásica. El posoperatorio se reduce a la mitad con respecto a la intervención tradicional y también existe menor riesgo de hematomas e inflamación. Se tiene que llevar una prenda de compresión dos semanas, evitar ejercicios bruscos durante ese periodo y tomar antibióticos y antiinflamatorios los cinco primeros días. Lo que es similar es el precio, que parte de los 3.500 euros, aproximadamente (importe parecido en una liposucción).

El paciente ideal

Para los galenos “cualquiera que presente un acúmulo de grasa no deseado en cualquier parte del cuerpo, del cuello o del tercio inferior facial (papada)”. Aunque, añaden, que el lipólaser resulta especialmente ventajoso durante la menopausia, ya que la bajada drástica de los estrógenos provoca la pérdida de tono cutáneo y apoyo muscular. Zonas como los brazos, el abdomen (sobre todo si ha pasado por embarazos), los rollitos del sujetador o la cara interna de los glúteos tendrán resultados llamativos. Solo se contraindica a quienes padezcan alguna enfermedad grave, cardiopatías severas o alteraciones de la coagulación no corregidas.

El resultado, como en la liposucción, es efectivo, ya que “la grasa se queda en el bote, dentro del quirófano”, apuntan. A veces es necesario un retoque a los seis u ocho meses y, sobre todo, mantener una dieta equilibrada y practicar ejercicio para mantener unos buenos resultados.

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