injerto de pelo

Injerto de pelo

El Injerto de pelo consiste en el traslado de folículos pilosos (parte de la piel que da crecimiento al cabello) desde la región occipital (nuca), a la zona de la calvicie que se desea tratar. La zona que queda entre las dos orejas y atraviesa la región occipital , es genéticamente más resistente a la caída del cabello, por lo que se la conoce como la “zona donante” o zona de donde se extraen los folículos pilosos para trasplantar.

En el injerto de pelo es de suma importancia que el cirujano realice, en un primer momento, un estudio detallado de la zona a trasplantar, pues es necesario planificar el número de injertos que se van a utilizar para cubrir la zona deseada. Antes de la cirugía, al paciente se le realizará un preoperatorio básico, que consiste en análisis de sangre, pruebas virales, hemograma, electrocardiograma, entre otras.

El mayor porcentaje de la calvicie se presenta en la población masculina. Su causa se relaciona con la herencia pues las hormonas masculinas favorecen la caída del cabello en la región frontal, temporal; Afecta de forma más tardía la región occipital.

Recomendaciones previas al Injerto de pelo

No tomar aspirinas, ibuprofeno o medicamentos para alergias durante los diez días anteriores a la cirugía capilar.
Utilizar ropa limpia y confortable que pueda llegar a ensuciarse durante la operación de injerto de pelo.
Un día antes y el día de la operación debe lavarse el cabello con un champú suave o para niños. En este caso, el doctor le recomendará una serie de marcas acordes.
Durante el lavado de cabeza deberá masajear el cuero cabelludo con delicadeza.
No es necesario cortarse el pelo de alguna forma determinada, ya que se preparará en el quirófano por el equipo médico.
En todo momento debe seguir las instrucciones específicas dadas por el especialista en la consulta.

El implante de cabello es un procedimiento quirúrgico basado en extraer una pequeña parte de cuero cabelludo del paciente, justo por la parte de atrás de la cabeza y luego insertarla como relleno en áreas donde no existe cabello.

El trasplante capilar se ha basado durante muchos años en la extracción de una tira de piel, lo cual implica que se retira una banda de cuero cabelludo (de 20 a 25 cm y de 1 a 2.5 cm de ancho) de la zona donante usando un bisturí que penetra en la dermis cortando nervios y vasos. Posteriormente se sutura y se requiere un periodo de unos 30 días para una cicatrización total aunque a veces persiste una alteración de la sensibilidad que permanece durante algunos meses y raramente de forma permanente. Debido al daño que se produce en los nervios un tanto por ciento pequeño de pacientes puede que nunca vuelva a tener una sensibilidad nerviosa del todo correcta en la parte posterior de la cabeza.

Los trasplantes de cabello se realizan con anestesia local

Toma de antibióticos y antiinflamatorios durante 4 días Reposo relativo 24 horas Evitar ejercicio 15 días Seguir un protocolo especial de lavado de cabello, que se individualiza en cada caso. Desde el día 15, el paciente puede realizar vida normal en todos los sentidos.

Por lo general, los hombres son mejores candidatos que las mujeres para un trasplante capilar. Ésto se debe a que los hombres suelen padecer alopecia androgénica, en la cual la pérdida capilar sigue un patrón peculiar y predecible. Así, resulta más fácil restaurar el cabello en la zona específica donde se ha perdido. En cambio, las mujeres suelen presentar un tipo de pérdida capilar difusa por toda la cabeza: ésto hace que restaurar el cabello en cualquier área, de acuerdo con un patrón satisfactorio, resulte complicado. El cabello femenino tiende asimismo a ser más fino y débil, con lo que no siempre soporta tan bien como el masculino el shock que supone el proceso de trasplante, y el crecimiento subsiguiente suele ser menor.

Básicamente, cuanto más joven sea usted, menos probabilidades tendrá de ser un buen candidato para este tipo de cirugía. Recuerde que el cabello trasplantado es permanente y dura toda la vida. Realizar un trasplante capilar en alguien muy joven acarrea el riesgo de crear una línea de nacimiento del pelo que le parezca perfecta con 20 años pero que, a los 60, podría resultar ridícula. También existe el peligro de que la pérdida capilar avance rápidamente y se quede sin suficiente “cabello donante” para afrontarla al ritmo necesario. En todo caso, el hecho de ser joven no le excluye inevitablemente como candidato al procedimiento, siempre que el diseño de la línea de nacimiento del cabello sea conservador. Su cirujano tratará con usted estos temas.

El área donante es la zona de la que extraemos el cabello para implantarlo en otra. Si su pérdida capilar es ya considerable, el tamaño del área donante será menor y, en consecuencia, también lo será la cantidad de pelo disponible para el trasplante. Normalmente, podemos siempre arreglárnoslas para extraer algo de cabello pero, si la zona de calva a cubrir es extensa, usted tendrá que aceptar que la densidad capilar del trasplante sea menor.

Determinadas afecciones son un impedimento para someterse a un trasplante capilar. Hay muchos tipos de alopecia que no pueden curarse mediante trasplantes porque los cabellos empleados suelen sucumbir a la enfermedad y caerse. Este es el caso de las alopecias cicatriciales como el líquen plano, y de la pérdida capilar producida por dolencias autoinmunes como la alopecia areata. Asimismo, si usted tiende a presentar una cicatrización anormal, como ocurre con los queloides y las cicatrices hipertróficas, someterse a un trasplante capilar puede resultar demasiado arriesgado.

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