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Operación de cuello y papada, ¿cómo y cuándo se realiza?

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Te explicamos en qué consiste la intervención estética para reducir la papada, en qué casos está indicado y qué otros retoques puedes realizar para afinar el rostro

La operación de cuello es una intervención de cirugía estética muy frecuente en estos años, ya que el abultamiento que se sitúa bajo el mentón, es uno de las preocupaciones más habituales de nuestro siglo. La papada, que así se denomina popularmente, suele aparecer a partir de los 35 años. La propensión genética, la edad, o el exceso de peso suele estar entre las causas más comunes de su aparición.

Acumulación de grasa (papada)

El tejido graso, situado bajo el mentón, se puede eliminar bien a través de una pequeña cánula de liposucción o de una incisión bajo este, desde donde se hará, con ayuda de medios e iluminación adecuados, la extirpación de la grasa que ocasiona el problema y que, a veces, no es superficial, sino que está bajo el músculo cutáneo del cuello o platisma. Si existe flaccidez puede ser necesaria la realización de un estiramiento para que no quede la piel floja.

Por su parte, la lipoaspiración a nivel cervical es muy útil para mejorar el ángulo del cuello, eliminando el doble mentón particularmente conocido como “papada”. Puede practicarse como procedimiento aislado, en aquellos casos en los que exista una piel y tejido muscular con buenas condiciones de tono y elasticidad. De lo contrario, lo ideal sería combinarlo con un lifting facial.

Pseudopapada por hipoplasia de mentón

Este problema estético puede deberse, más bien, a un mentón insuficiente que, debido a su falta de desarrollo, propicia que el cuello se vea menos definido y dar la falsa impresión de ‘papada’.

Se puede abordar de distintas maneras: mediante un avance del mentón con cirugía ósea, un implante adecuado para conformar mejor el mentón, o más frecuentemente, hoy día, mediante el empleo de grasa del propio paciente (lipofilling), que inyectada en la forma y volumen adecuado, contribuye a mejorar de una forma relativamente simple y definitiva el problema estético.

Flaccidez

La flaccidez requerirá de un estiramiento o lifting más o menos amplio en función del grado de flaccidez o los problemas asociados (grasa, bandas, etc.,). Las incisiones se realizarán en la parte posterior de la oreja y hacia el pelo.

El lifting es una cirugía encaminada a corregir la flaccidez de los tejidos mediante su reposición a su correcta posición anatómica. Se suele acompañar de otras técnicas como la cirugía de párpados o reposición de volúmenes perdidos como pómulos, mentón etc., o eliminación de grasa en cuello. Su indicación es la flaccidez consecuencia de la edad o circunstancias genéticas o adquiridas, como puede ser el daño solar etc.

La duración de la intervención dependerá del caso particular del paciente, en función de su situación y lo que haya que hacer y de las zonas a tratar. Un lifting completo incluye el tercio superior o frente, la cara y cuello.

La duración de los resultados también varía en función de las características del paciente, fundamentalmente la calidad de la piel y la estructura esquelética. «Lo ideal es en personas con signos de flaccidez, no muy acentuados, en la década de los 50 o un poco antes ya que la piel es más elástica y los cambios son menos aparentes y se reponen antes. Los resultados en mayor edad son obviamente más significativos», señala el experto.

Pueden darse moratones por sangrado de pequeños vasos durante la cirugía. La absorción de estos puede durar entre cinco días y dos semanas. El especialista valorará si es necesario drenarlos.

Más retoques para afinar el rostro

Además de la operación de cuello, se pueden realizar otras intervenciones para mejorar la apariencia del rostro. El doctor cirujano plástico Antonio Tapia nos explica cuáles son las más demandas:

Para marcar los pómulos. Para ello se inyecta hidroxiapatita cálcica, un material reabsorbible que estimula el propio colágeno.

Bichectomía. Consiste en la extracción de la grasa de los mofletes para afinar el rostro, marcar más los pómulos y proporcionar una cara más angulosa. La intervención consiste en dos incisiones en el interior de la boca, una a cada lado, a la altura de la parte intermedia; se extraen las bolas, y el resultado es permanente, pues dicha grasa no se vuelve a reproducir.

Además, se puede mejorar el perfil con una rinoplastia para afinar la nariz; blefaroplastia, para eliminar las bolsas. En este caso se suele utilizar la técnica la técnica Don´t Touch, en la que las incisiones quedan por dentro y, por tanto, no se ven, no hay secuelas. Por último, se puede recurrir al bótox para reducir las arrugas de expresión y las patas de gallo.

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